fin de fiesta

fin de fiesta

Y llegó el momento de decir adiós, de bajar el telón de la Fiesta de las Palabras, con la que se conmemoró el Día del Libro en el barrio de Añaza. El sábado por la tarde, la Biblioteca Municipal José Saramago acogió la representación del Señor Mó y el taller Fotografía de Familia.

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¿hay esperanza?

mujeres por la rambla

JUAN CARLOS TACORONTE / Añaza.

Últimamente viajo a menudo en guagua para ir a la Biblioteca José Saramago, en Añaza. Me subo junto a un grupo de jóvenes que posiblemente venga de clase. El ambiente es de lo más normal. Hacemos cola y vamos subiendo en orden de llegada; aquello se parece a cualquier estación de autobuses de cualquier ciudad europea. Durante el trayecto dicen y se comportan como cualquier grupo de jóvenes de cualquier lugar del mundo. Me bajo en la primera parada y camino por una rambla arbolada hasta llegar a la biblioteca. Abrimos a las cuatro en punto, hora a la que empiezan a llegar madres con niños. Lo cierto es que Añaza parece La ciudad de las mujeres, película del conocido director italiano Federico Fellini. El argumento venía a contarnos las peripecias de un hombre que soñaba con una ciudad llena de mujeres de todas las condiciones. Cuando digo que en Añaza solo veo mujeres quiero decir exactamente eso, ellas van y vienen llevando y trayendo a sus hijos e hijas de un lado a otro. Las veo con la compra, cargando el pan, descargando el camión del banco de alimentos… En el taller de teatro puedo leer en sus rostros señales inequívocas de una esperanza que pintan todos los días; un horizonte por delante que van construyendo con pequeñas acciones y la ayuda solidaria de madrinas que, al contrario que en Cenicienta, estas hadas no agitan varitas para transformar la realidad, pero la están cambiando. Todas juntas, codo con codo, intentan modificar una realidad donde puedan convertirse en “mujeres locomotoras” de su propia vida. Hasta donde alcanzo a entender es por esa vía, apoyando a las mujeres, como podemos transformar la realidad del barrio. Ellas son capaces de dar nuevos pasos, de interesarse por ofertas de talleres, cursos, charlas, etc. Si hasta ahora, siendo como hemos sido -o somos-, llegamos hasta donde sabemos alcanzar, haciendo cosas nuevas podremos llegar mucho más allá.

Por todo esto, a la pregunta del principio digo que ¡sí!, que sí hay esperanza, pero esa esperanza hay que alimentarla, abrigarla entre toda la comunidad. Se pueden cambiar los referentes negativos y construir algo nuevo.

¡ARRIBA LAS QUE LUCHAN!