mujeres de Añaza, en `la casa de Bernarda Alba´

“Impresionada”, ésa fue la expresión más repetida de las mujeres que participan en el Taller de Teatro y Creatividad del proyecto AñazaVA, en la Biblioteca Municipal José Saramago, al salir de la representación de La  Casa de Bernarda Alba, a cargo de la Compañía Timaginas, en el Teatro Guimerá de la capital tinerfeña. No tardaron en repartirse los personajes, imaginándose en cada uno de los papeles, pues ellas también trabajan sobre este texto de Federico García Lorca.

Ya metidas en harina, pronto valoraron el peso de la preocupación de Bernarda por “evitar la comidilla” y preocuparse “solo de las apariencias”. “Le preocupa más el qué dirán que la muerte de su propia hija. Defiende a gritos su virginidad y exige silencio sin soltar una lágrima”.

Poncia, la criada de la casa, fue el personaje que resultó más controvertido. “El saber es el poder.  Ella es la que trae los cuentos y manipula a Bernarda. Es la que le dice lo que pasa en realidad con su hijas.”

El lunes, en el taller de la biblioteca de Añaza, continuarán  las reflexiones y los análisis sobre la experiencia, la visita y el texto. Lo aprendido servirá para construir la representación en la que trabajan y que no descartan ambientar en el propio barrio de Añaza. Allí estaremos para verlas.

…y Juan Carlos se convirtió en Sapo

sapo

 

fernando peq

FERNANDO CATALÁN / Añaza.

Esta tarde, Juan Carlos se disfrazó de payaso y se llamaba Sapo. Hizo un montón de trucos. En uno ponía el paraguas detrás y se abría solo, como si fuera mágico. Luego todos los niños decían cosas y él se reía con ellos. Ponía caras de payaso.

Traía una maleta llena de sombreros y se los iba poniendo a los niños. Contaba que tenían trucos. Cada sombrero era de un lugar diferente del mundo. Con uno de los sombreros contó un cuento, pero a mí no me gustó mucho. No me acuerdo bien de qué trataba. Creo que me despisté un poco.

La biblioteca estaba a tope. Me gustó mucho.

Sapo, el payaso anarquista

sapo, el payaso anarquista

Continúan los actos de la Fiesta de las Palabras en la Biblioteca Municipal José Saramago, en Añaza. Hoy le toca el turno a Sapo, el payaso anarquista, un espectáculo de teatro infantil, también apto para adultos. El personaje, interpretado por Juan Carlos Tacoronte, interactúa con el público entre juegos, reflexiones y preguntas. No faltes. A partir de las 17:30 horas, en la biblioteca del barrio. Te reirás y  llevarás a casa alguna idea que repensar…

paseo entre fantasmas

LEONOR HERNÁNDEZ / Añaza.

El día del Teatro, el pasado 27 de marzo, mujeres y niños del barrio de Añaza visitamos el Teatro Guimerá. Cuando esperábamos para entrar nos sorprendió el fantasma de un monje que había vivido en ese edificio cuando era un convento. Era un personaje encantador, que nos fue contando toda la historia del edificio y nos llevó al interior del edificio, pero no por la entrada que esperábamos, sino por la de los actores y el personal del teatro, pasando por los camerinos, hasta llegar al escenario. Al entrar vimos todos los mecanismos que utilizan en la escena. Fue increíble ver cómo funciona por dentro. Luego de enseñarnos lo que se conoce como cortafuegos, mágicamente se abrió el telón rojo que nos separaba del patio de butacas. La sensación fue emocionante, vivir por un momento lo que sienten los actores y actrices cada vez que se abre el telón, solo que esta vez no teníamos público, nosotros eramos nuestro propio público.

Después de pasear por el escenario, salimos al hall de la entrada principal del Guimerá, por donde normalmente entra el público a las funciones. Estando allí, de pronto escuchamos un grito, era la señora de la limpieza que se sorprendió de que estuviésemos allí, y porque vio desaparecer a nuestro extraño acompañante.

La señora de la limpieza también conocía muchas historias del teatro y nos las fue contando hasta que de pronto, comenzamos a escuchar una música que venía del interior de la sala. Entramos comprobamos que se trataba de una música muy bonita procedente del escenario. Nos sentamos en las butacas y la señora nos siguió contando historias de las reformas y los espectáculos que se habían representado en aquel escenario. De pronto apareció sentada en un palco otro fantasma, una extraña dama, de apariencia muy refinada, que había sido actriz hacía muchos años. Comenzó a contarnos de los espectáculos que hacían y las personas que asistían a aquellas majestuosas funciones. La relación entre aquella dama y la señora de la limpieza era graciosa, porque estaban molestándose mutuamente todo el rato. En un momento, la dama se puso algo triste y apareció de nuevo el monje, a quien comenzó a contar la causa de su tristeza. Para animarse propusieron representar un trozo de una obra de teatro. Después de arreglarse y disponer el escenario, representaron un fragmento y terminaron leyendo un manifiesto escrito por Darío Fo que nos conmovió mucho por su sinceridad.

Así terminó una experiencia corta pero intensa y, sobre todo, hermosa, que nos presentó el Teatro Guimerá desde una perspectiva totalmente diferente y entretenida, dando un “paseo entre fantasmas.”