abrir los ojos como un niño

OAM / Añaza.

Parece un anuncio más, otro molesto anuncio que nos corta nuestra serie favorita, nuestra película o nuestro megasuperprograma de Gran Hermano o Sálvame. La gente se ríe y no se lo toma en serio. Sin embargo, merece la pena frenar en el tiempo y pensar: ¿es solo un anuncio más?.

Nuestros pequeños no solo imitan a sus padres, sino a sus hermanos/as, a sus primos, tíos…  Incluso a los videojuegos y a los programas de televisión. Ellos son el reflejo de sus mayores, el espejo directo donde personificamos nuestros actos.  Son quienes, después, tomarán las riendas de este país en base a lo que les hemos enseñado.

Merece la pena dedicar unos minutos a pensar lo importante que es la educación desde una primera etapa. Merece la pena dedicar una vida a aprender a ser buenos ejemplos, no perfectos, pero sí empezar por descartar la violencia de nuestra cultura.